En Buenos Aires, el aire acondicionado dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad. Sin embargo, muchos vecinos cometen el error de prender el equipo y olvidarse de que, como un auto, requiere un mantenimiento mínimo para no “explotar” en pleno enero o disparar la cuenta de la luz.
1. Los filtros: El pulmón de tu equipo
¿Sentís que el aire no enfría como antes o que sale con un olor extraño? El 90% de las veces son los filtros tapados.
-
El problema: Cuando el filtro está lleno de polvo, el forzador tiene que trabajar el doble. Esto no solo gasta más electricidad, sino que puede llegar a congelar la unidad interior.
-
La solución: Es algo que podés hacer vos mismo. Abrí la tapa frontal, sacá las mallas de plástico y lavalas bajo la canilla solo con agua. Hacelo una vez por mes durante el verano.
2. La temperatura ideal: El mito de los 18°C
Mucha gente llega a casa con calor y pone el aire en 18°C pensando que así va a enfriar más rápido. Error.
-
La realidad: El equipo va a tirar aire a la misma temperatura siempre; lo único que cambia es cuándo va a cortar. Ponerlo tan bajo hace que el motor (compresor) no pare nunca, acortando su vida útil.
-
Recomendación: Mantenerlo en 24°C. Es la temperatura saludable para el cuerpo y la más eficiente para el consumo eléctrico.
3. Carga de gas: ¿Es normal que se pierda?
Existe el mito de que “al aire hay que cargarle gas todos los años”. Esto es falso.
-
Dato técnico: El circuito de refrigeración es cerrado. Si le falta gas, es porque hay una pérdida (fuga) en alguna unión o en la cañería de cobre. Cargarle gas sin arreglar la fuga es tirar la plata.
💡 El Consejo de elconstructorbaires: Si estás por comprar un equipo nuevo, buscá siempre los que tienen tecnología Inverter. Aunque son un poco más caros al principio, ahorran hasta un 35% de energía porque no apagan y prenden el motor constantemente, sino que regulan su velocidad.